Suele ocurrir, que de pronto nos damos cuenta que las cosas no andan bien, nuestros proyectos no se concretan, aparecen dificultades familiares, no llega la abundancia económica y baja nuestro estado de ánimo. Finalmente comenzamos a preguntarnos si es solo una mala racha, si tal vez algo mal estoy haciendo o si alguien nos está realizando un trabajo de “brujería”, sin embargo en estas situaciones lo conveniente es resolver y no seguir aumentando la negatividad con nuestros pensamientos.

Muchas veces, este nube negra que nos acompaña se debe a una infección energética, producida por el desgaste de nuestro campo electromagnético que nos protege y por consiguiente la parasitación de distintas entidades (personas vivas, fallecidos, energías oscuras del astral, etc). Todo parte con las fugas energéticas, que son generadas por emociones no contenidas, consumo de drogas, anestesia, accidentes físicos y “brujería” entre otros, generando así una disminución en nuestra vitalidad. Dado lo anterior, se propiciarían situaciones de impregnación de distintos tipos de energías parasitarias cuya baja vibración generarían pensamientos y emociones recurrentes, entorpeciendo así nuestra capacidad de encontrarnos con la armonía. Sumado a todo lo mencionado, se agregan un sin número de miedos y emociones encapsulados en nuestros cuerpos sutiles (aura) o físico, los cuales forman reales estructuras que estancan la energía y posteriormente dañan el órgano físico más cercano a estos depósitos.

Bueno…para su tranquilidad esto se puede limpiar y mucho mejor aun, dejar protegido permanentemente espacios, seres vivos y personas, que están padeciendo esta infección energética. Con el enfoque Alama, se logra con métodos sencillos y eficaces, que no requieren de objetos ni rituales extensos, sino que tan solo la conexión con el “Amor Universal” y la intención de restablecer el equilibro energético.